A la tercera va la vencida, eso dicen. Este roscón es el tercero que hago y aunque no me quedé del todo contenta con el resultado está riquísimo de sabor y esponjoso. El próximo que haga seguro que me quedará mucho mejor.
Para hacer las masas que llevan levaduras tenemos que tener en cuenta algunos aspectos como la temperatura. Un exceso de temperatura aceleraría la fermentación, lo que puede resultar perjudicial. La época del año y la temperatura de la habitación donde trabajamos influyen en las masas. También la fricción del amasado sube la temperatura de las masas. Una masa de bollería fermentada debe tener una temperatura de entre 25 y 27º. Para regular correctamente las temperaturas, los líquidos que lleve la masa estará más fríos o más calientes dependiendo de la temeperatura ambiente.
Después de esta pequeña explicación les voy a detallar la forma en la que hice este roscón- Hay varias formas de mezclar lo ingredientes, pero esta que empleé me pareció la más sencilla ya que tampoco hice masa madre, con lo que el tiempo empleado en la elaboración es mucho más corto.