Es curioso, como con el paso del tiempo, nuestro paladar va cambiando, quizás se va volviendo más selecto. Lo digo porque hace unos años era impensable que yo tuviera salmón en casa, pues era un pescado que no me gustaba nada, ni fresco ni ahumado. Pero de unos años a esta parte, me gusta tener en casa, aunque sea, un paquete de salmón ahumado,
