Siempre que llega el puente de diciembre, suelo empezar a preparar los adornos de Navidad en casa. Este año, quizás porque mi hijo estudia fuera y regresa por estas fechas, los preparativos los estoy haciendo con más entusiasmo, ya que a él le gustan mucho estos días, o los vive de una manera diferente. Confieso que a mi personalmente, no me gustan estas fechas, aunque las celebro como deben ser.
Así que aprovechando que poníamos el árbol, empecé también con unas galletas de jengibre. Quería hacer una casita para regalar a los más peques, desde el año pasado la había mirado y este año me decidí a hacerla. Preparé la masa, corté los trozos para formar la casa, incluida la puerta y chimenea, horneé y dejé las galletas preparadas para el día siguiente. Cuando empecé a formar la casa vi que faltaban piezas.....un ratoncito, que ya no es tan pequeño, se las había comido pensando que no harían falta....no se pudo contener. Así que la casa está incompleta, es mejorable, pero está muy rica. La próxima vez saldrá mejor.