Ya hemos dejado atrás el mes de mayo, que ha venido cargado de grandes acontecimientos, a parte de los que ya conocéis, he tenido cumpleaños y también la Orla de mi hijo el más pequeño, que ya se me hace mayor y ha superado otra de sus etapas. Ahora a prepararse para poder conseguir su siguiente objetivo entrar en la Universidad en la carrera que le gusta.
He estado de celebración en celebración y a penas he tenido tiempo para dedicarle al blog. A parte he comenzado un curso de Cocina Saludable, porque me interesa conocer un poco más la cocina macrobiótica, vegetariana, vegana, celiaca etc, y así poder adquirir más conocimientos sobre diferentes formas de cocinar.
Por eso, este fin de semana, que ha sido algo más largo de lo normal, he aprovechado para hacer un postre de textura cremosa, fresco y fácil. Este postre lo podemos hacer con antelación y conservarlo en el congelador hasta el día que lo vayamos a consumir, sólo tendremos que sacarlo un par de horas antes de servirlo. Lo podemos servir con una salsa de chocolate caliente y también acompañar con un helado. Yo lo he tenido en el congelador bien tapado con papel film y lo he sacado 3 horas antes de consumirlo pero lo he dejado en la nevera, para que se fuera descongelando poco a poco.
El resultado lo podéis ver aquí.