Cuando marinamos un producto, conseguimos que el alimento adquiera un sabor determinado que sea más tierno o que reste malos olores, que es lo que pretendemos cuando marinamos carnes de caza. En determinados alimentos, la acción de marinar permite modificar el producto hasta tal punto de que podremos comerlo incluso sin necesidad de cocción y es con este sentido como se utiliza con mayor frecuencia el termino marinar.
Los líquidos con los que suele prepararse un marinado son el zumo de limón o un ácido similar, o los vinos y vinagres, a los que se suele añadir hierbas y especias u otras plantas. Los ácidos ablandan los tejidos de los alimentos y provoca un aumento de su capacidad para retener humedad. Gracias a ello, transfieren el aroma peculiar del líquido al mismo tiempo que mantienen los alimentos muy jugosos.
