He tenido unos días de vacaciones, pensaba aprovecharlo al máximo, días de sol y playa, pero como se suele decir: "Uno propone y Dios dispone", lo digo porque tuve que viajar a Barcelona para arreglar unos asuntos que surgieron. Estos asuntos tratan del porvenir de mi hijo menor, que se me va a estudiar a muchos kilómetros de distancia. Y como las madres no queremos que los hijos se nos vayan muy lejos dejando un ligero sabor amargo voy a compartir algo fresco y dulce para esta ocasión.
