Hace mucho tiempo hice la primera tentativa de este postre y fue todo un desastre, el chocolate quedó bien pero la gelatina no me cuajó, con lo cual todo fue directamente a la basura. Había probado haciendo la gelatina, esperaba que cuajara bien para luego bañarla en el chocolate, pero no me convencía. Así que, esta vez, aprovechando que se acercaba la celebración de San Valentín, quise volver a intentarlo y me gustó mucho el resultado.
No hice mucha cantidad porque no sabía como me iba a quedar, pero os aseguro que después de este segundo intento habrán muchos más.
Me gusta mucho trabajar el chocolate, aunque no es fácil. Tuve la ocasión hace unos años de asistir a unas clases "experimentales" (como decían los profesores de pastelería) y trabajar junto a profesionales, aprendiendo a atemperar el chocolate y hacer bombones con rellenos de lo más curioso, decoraciones y otras muchas cosas. Pero si queremos usar chocolate en casa prefiero hacerlos con el chocolate fondant, es más fácil y menos engorroso.