En un principio le dije que no me atrevía y él, muy cortés me dijo: "Tu eres capaz de eso y más", me quedé en silencio unos momentos y me lancé a ello. Volví a preguntarle como la quería y mientras me volvía a repetir su gusto me la iba imaginando en mi cabeza. Ahora sólo faltaba ponerla en práctica.
Como nunca había hecho rosas con merengue me puse a practicarlas, también hice algunas pruebas con el merengue, quería que quedara perfecto. Me asesoré de cual sería mejor y al final me decanté con el merengue italiano.
Llegó el día y con mucha ilusión empecé a darle forma a la idea que tenía en mi cabeza, quería que lo que tenía en mente quedara plasmado en mi trabajo. Tuve algunos percances con el merengue, la máquina se me paró antes de que el merengue estuviera completamente frío, con lo cual no quedó lo suficientemente firme, como me hubiera gustado. La tarta dispone de 4 láminas de bizcocho, rellena con una suave crema de naranja. Pero aquí les dejo el resultado. Espero les guste.
